Reuniones sociales en la terraza

Reuniones sociales en la terraza

No hemos podido ser más claros en el titular y es que ahora que se acerca el buen tiempo, la realidad es que una pérgola será la solución ideal para tus reuniones sociales. En este sentido, todo el mundo va a querer ir a tu casa y disfrutar de la sombra que ofrece una pérgola y es que, con veranos cada vez más duros, una buena sombra es lo mejor que nos podemos encontrar.

Es por ello por lo que queremos dedicar este post a los tipos de pérgolas que más están de moda actualmente y, para ello, os hemos querido resumir las bondades de cada uno de ellos:

  • Pérgolas de madera. Las pérgolas de madera son una de las opciones más demandadas, porque la madera aporta una calidez natural que no se puede lograr con otros materiales. Además, hay pérgolas de madera de todos los estilos, tanto rústicas como de diseños más vanguardistas. La variedad es inmensa y hay modelos para todos los presupuestos. Eso sí, necesitan cierto mantenimiento: te tocará barnizarlas cada dos años, aproximadamente, para protegerlas de la lluvia, la humedad y la radiación solar.
  • Pérgolas de aluminio. Las pérgolas de aluminio son una versión más moderna y cosmopolita, aunque se adaptan a todos los entornos. Entre sus ventajas, destacan que el aluminio es un material muy resistente al sol y al desgaste provocado por factores climáticos. No necesita mantenimiento y, al ser tan ligero, se puede montar y desmontar con facilidad. Además, existen modelos que van desde lo más sencillo a lo más sofisticado, en lo que a prestaciones de la cubierta y cerramientos laterales se refiere.
  • Pérgolas de obra. Normalmente son de cemento, ladrillo u hormigón y forman parte de la estructura de la casa. Lo que viene siendo un porche de toda la vida, vaya. Solo que el diseño también puede hacer que una pérgola de cemento sea toda una obra arquitectónica como la de la imagen, que combina madera y hormigón con un diseño muy vanguardista.
  • Pérgolas con cobertura de lona. Una cosa es el material que elijas para la estructura de tu pérgola y otra, el material para la cobertura del techo. La lona es una de las opciones más clásicas y con más prestaciones, aunque también puede ser cara. Una buena lona es capaz de bloquear del 90 al 100% de los rayos UVA y cuanto más grueso sea el tejido, más luz bloqueará. En este sentido, tal y como nos aconsejan los expertos de Toldos Clot, conviene elegir una lona acrílica teñida en masa, que son más resistentes y de fácil limpieza. Existen otros materiales como el poliéster o el polipropileno, pero tienen una menor resistencia al sol. Las microperforadas también son muy resistentes, aunque se suelen utilizar más para los toldos verticales.
  • Pérgolas con cobertura de cañizo. Para los que buscan una opción más rústica y económica, las coberturas de cañizo o brezo naturales son una buena opción. No te durarán 10 años, pero también es cierto que la inversión es mínima. Además, otras de las ventajas de las coberturas de cañizo es que las puedes instalar tú mismo con un poco de maña y algunas sencillas bridas de plástico, por ejemplo.
  • Pérgolas de bambú. En la línea del cañizo y el brezo natural, existe también la opción de cubrir el techo de la pérgola con cañas de bambú. Le dará un aire más playero o selvático, según se mire, a tu jardín.
  • Pérgolas bioclimáticas. Independientemente del material utilizado en la estructura, las pérgolas bioclimáticas son aquellas que permiten regular la temperatura (a través de la ventilación) y la intensidad de luz de la zona que cubren. Lo logran gracias a un sistema de lamas orientables, normalmente de aluminio extruidas, que se pueden abrir y graduar a distintos ángulos hasta cerrarse completamente. Es decir, que incluso pueden proteger tu terraza de la lluvia. El grado de apertura de las lamas se puede regular manualmente o bien mecánicamente, si el sistema es motorizado.

¿Qué ventajas ofrecen las pérgolas?

Las pérgolas tienen muchísimas ventajas, por eso son uno de los sistemas más utilizados para cubrir terrazas y jardines. Por un lado, protegen del sol y, según el tipo, también de la lluvia y del viento, lo que te permite utilizar tu terraza durante gran parte del año. Por el otro, representan un espacio de mayor intimidad en el exterior y, algunas, se pueden regular en función de las necesidades del momento. Además, son muy decorativas, capaces de proporcionarle estilo y diseño a tu terraza.