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Así se organizan los caterings en los rodajes cinematográficos

En un rodaje cinematográfico en exteriores, el catering es mucho más que ‘dar de comer al equipo’: es una pieza clave de la logística general y puede influir directamente en el ritmo de trabajo, el ánimo del equipo y hasta en la continuidad del plan de rodaje. Cuando una producción se traslada fuera de un plató, todo se complica: no hay cocinas, no hay comedores fijos y muchas veces tampoco hay agua corriente ni electricidad. Por eso, la organización del catering empieza semanas antes de que se encienda la primera cámara.

El primer paso es entender bien el tipo de rodaje. No es lo mismo filmar en el centro de una ciudad, en una carretera cortada o en mitad de una montaña. El equipo de producción comunica al servicio de catering cuántas personas habrá cada día, en qué horarios se trabajará y qué limitaciones tiene la localización. En cine y televisión se trabaja con jornadas largas, que pueden superar fácilmente las diez o doce horas, así que la planificación de las comidas debe encajar con el plan de rodaje, no al revés. Además, se tienen en cuenta dietas especiales, alergias e intolerancias, que se recopilan previamente para evitar problemas de salud y retrasos.

En exteriores, el catering suele operar desde camiones o carpas especialmente acondicionadas. Los camiones cocina están equipados con hornos, planchas, frigoríficos y sistemas de almacenamiento que cumplen normas sanitarias estrictas. Si el acceso es complicado, a veces se cocina en una base cercana y se transporta la comida caliente o refrigerada en contenedores térmicos hasta el set. Mantener la cadena de frío y las temperaturas adecuadas es fundamental, porque un problema alimentario puede dejar fuera de juego a medio equipo y paralizar el rodaje.

La jornada suele dividirse en varios servicios, tal y como nos dicen los cocineros de La Frolita, quienes nos apuntan que, por un lado, está el desayuno, que en rodajes con llamadas muy tempranas puede servirse antes del amanecer. No es raro que el catering empiece a trabajar de madrugada para que, cuando lleguen técnicos, actores y equipo de producción, haya café caliente y comida lista. Después está la comida principal, que normalmente se programa a mitad de la jornada. En cine existe incluso el concepto de “la sexta hora”: si el equipo no ha podido parar a comer antes de seis horas desde el inicio, la producción puede enfrentarse a penalizaciones laborales, así que coordinar este momento es vital.

Entre medias, el llamado ‘craft service’ o mesa de tentempiés permanece activa durante todo el día. Es un espacio con fruta, snacks, bebidas, café y opciones rápidas que ayudan a mantener la energía entre toma y toma. En exteriores, esta mesa debe protegerse del sol, el viento o el polvo, y reponerse constantemente. Parece un detalle menor, pero influye mucho en el bienestar del equipo, sobre todo en condiciones duras de frío o calor.

Otro aspecto clave es la adaptación al entorno, puesto que, si se rueda en plena naturaleza, hay que ser extremadamente cuidadoso con la gestión de residuos. El catering trabaja con sistemas de recogida selectiva, reduce al máximo el uso de plásticos de un solo uso y se coordina con el equipo de localizaciones para dejar el lugar tal y como se encontró. También se instalan zonas de comedor con sombra o calefacción portátil, según el clima, porque comer sentado y en condiciones dignas ayuda a que el equipo descanse de verdad.

¿Qué alimentos suelen incluir este tipo de caterings?

El catering de un rodaje en exteriores está pensado para algo muy concreto: dar energía constante sin dejar a la gente pesada ni medio dormida. Se busca comida sabrosa, fácil de servir a mucha gente y que aguante bien el paso de las horas. En este sentido, en las comidas principales suele haber platos bastante equilibrados y, normalmente, se encuentran proteínas variadas como pollo a la plancha, guisos de ternera, pescado al horno o hamburguesas. La idea es que haya opciones contundentes, pero no excesivamente grasas, porque después de comer el equipo tiene que volver a cargar cámaras, focos o repetir escenas mil veces.

Como acompañamiento, casi siempre hay hidratos de carbono que den energía duradera: arroz, pasta, patatas asadas o cocidas, couscous, quinoa…, ya que no solo llenan, sino que también son fáciles de preparar en grandes cantidades y se mantienen bien en caliente. Además, las verduras son básicas, por lo que suele haber verduras asadas, salteadas o al vapor, además de ensaladas completas. Estas no son solo decorativas, ya que mucha gente del equipo prefiere comidas más ligeras para no trabajar con sensación de pesadez, sobre todo en rodajes con calor.

También es muy común que haya una zona de comida tipo buffet donde cada uno se monta su plato según hambre, gustos o necesidades dietéticas. Aquí entran opciones vegetarianas, veganas y sin gluten, que ya no son algo raro sino parte estándar del servicio. Platos como curry de verduras, legumbres guisadas, tofu marinado o hamburguesas vegetales aparecen cada vez más.

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