Bloqueos emocionales y trastorno de ansiedad

Bloqueos emocionales y trastorno de ansiedad

El bloqueo emocional es una barrera psicológica que nos imponemos a nosotros mismos y que impide que podamos discernir con claridad en algunos aspectos de nuestra vida.

Todos notaremos, en algún momento de la existencia, algún bloqueo psicológico, y cuando ocurre, la sensación es de pérdida del control sobre la situación y sobre nosotros mismos. Nos paralizamos, incapaces de hacer nada para ayudarnos a nosotros mismos, nuestras emociones nos ponen una trampa y no podemos avanzar. Es una situación que nos limita absolutamente, que nos dificulta la consecución de logros en la vida,  y de la que por supuesto se puede salir.

La ansiedad es una experiencia implícita a la condición humana, y tiene como fin adaptar y mejorar el rendimiento del individuo, pero cuando es un estado que se prolonga en el tiempo, puede ser una de las causas que generen sufrimiento psicológico. Un 25% de la población aproximadamente sufrirá algún trastorno de ansiedad a lo largo de su vida, el doble en mujeres que en varones. El problema surge cuando la intensidad de la ansiedad normal y adaptativa aparece ante un peligro que no es real, o con una intensidad que no se corresponde con la causa que la originó, que se mantiene después de que el factor estresante que la originó ha desaparecido. Uno de los tipos de ansiedad más invalidantes es el trastorno de pánico, y genera un gran sufrimiento en el paciente.

Causas de la ansiedad y factores implicados

Fue Sigmund Freud en el año 1895 el primero en realizar un diagnóstico como Neurosis de Angustia. En la ansiedad influyen mucho el estrés, el clima, el nivel social de las personas, asociándose a niveles socioeconómicos bajos. A más edad, más grave se considera la ansiedad, y la sintomatología es muy variada, siendo estos algunos de los síntomas más comunes: Desasosiego, nerviosismo, irritabilidad, malestar, etc. Hábitos como el consumo de alcohol y cafeína, agravan aún más la situación.

En cuanto a las causas, siendo muy diversas, pasajeras o patológicas, pueden ser los problemas familiares, el estrés laboral no controlado, problemas de pareja, soledad, maternidad, cambio de ciudad, o de casa, comienzo en un trabajo, etc., son factores que pueden afectar mucho a ciertas personas.

Factores como la herencia genética, los cambios hormonales, estilo de vida y la propia personalidad influyen mucho en los trastornos de depresión.

Pero existen otros factores además de los ambientales, como es el aprendizaje de cada uno o el apoyo emocional con el que cada uno cuenta. Factores climatológicos, el número de población depresiva es inversamente proporcional al número de horas de luz solar.

El estilo de vida de cada persona marca, en gran parte, la ansiedad padecida, para lo que es aconsejable mantener un buen estado de salud general, un estilo de vida que incluya la realización de ejercicio frecuente, pasando tiempo al aire libre, haciendo técnicas de relajación y meditación.

Síntomas y respuestas ante la ansiedad

Existen muy diferentes síntomas de esta patología, y varían mucho de unas personas a otras. Los síntomas más frecuentes son: Tristeza, dolores de cuello y espalda debidos a la tensión; cambios en la presión arterial; cefaleas; taquicardia, vértigos y mareos; molestias digestivas; sensación de cansancio; sudoración excesiva; falta de concentración; problemas sexuales; negatividad; insomnio; pesadillas; pérdida de memoria.

A su vez, el cuerpo manifiesta unas respuestas a este estado de ansiedad que produce numerosos cambios, tanto a nivel físico, emocional, intelectual y social, y produce unos efectos:

-Efecto físico: Se produce por el sistema nervioso autónomo, desencadena un aumento de la frecuencia cardiaca, así como la frecuencia respiratoria, presión arterial, y el nivel de glucemia.

-Efecto emocional: Se manifiesta como preocupación, irritabilidad, hostilidad, impaciencia, deshumanización en el trato con los demás, aburrimiento, decaimiento.

-Efectos intelectuales: Disminuye la concentración, la capacidad de tomar decisiones, la memoria, la habilidad para percibir el medio.

-Efectos sociales: La persona se aísla, apenas tiene contacto social.

Tú decides si necesitas ayuda profesional para seguir avanzando

En el arduo camino que debes atravesar hasta encontrar otra vez ese claro liberador que vuelva a darte respuestas y esperanzas, a veces necesitas la ayuda de un guía avanzado para poder llegar. No es fácil salir del laberinto de la depresión por ti mismo. En Valladolid existe un equipo de psicólogos expertos en tratamientos de la depresión, terapias de pareja, de familia, que disponen de las herramientas necesarias para salir de los bloqueos y la depresión. Los puedes encontrar en la web, se trata de Vanessa Sanz – Psicóloga. Esta profesional, con su equipo, trabajan de forma conjunta para la resolución de los problemas, y proporcionar recursos terapéuticos para el futuro a los pacientes, que así pueden enfrentarse con ventaja a las dificultades futuras que se les puedan presentar.

La terapia siempre ayuda, cuando sientes que no avanzas, que hay bloqueos. Cuando tus problemas no te permiten disfrutar de la vida, cuando aparecen síntomas que no comprendes: Angustia, ansiedad, etc. Cuando sientes que necesitas hacer un cambio en tu vida, pero no sabes cómo enfrentarte al mismo. Tú eres quien conoce mejor tus necesidades y deseos, quien sabe mejor que nadie si ha llegado el momento de buscar ayuda para continuar.

Ejemplos de bloqueos emocionales

Los bloqueos emocionales dificultan que avancemos, nos impiden conseguir ciertos logros en la vida, en el plano laboral, o sentimental, o social. La inseguridad muchas veces nos encorseta e impide que seamos nosotros mismos, que nuestras emociones se muestren de una forma espontánea. Es necesario encontrar la causa de los bloqueos y trabajar sobre ella, para de manera consciente poder vencer su poder, su influencia negativa, que nos bloquea e impide nuestro desarrollo personal pleno.

Algunos bloqueos emocionales son, por ejemplo, no querer actuar por miedo al fracaso, no participar en eventos, tener miedo de quedar mal, miedo al rechazo, a no ser aceptado, timidez, sentir vergüenza de hablar en público, no tener motivación, no ser capaces de ver la solución ante un obstáculo sobrevenido, ser pesimistas, ser superficiales en los juicios hacia los demás, sin profundizar ni ponerse en el lugar del otro.