Una despedida de soltero de película

Mi amigo Javier siempre ha sido muy peliculero. Desde bien pequeño nos fue metiendo el espíritu cinéfilo en el cuerpo. Todos los fines de semana y cuando digo todos es todos, íbamos a ver películas a los cines de nuestro pueblo. Así comenzaban nuestros viernes y a pesar de que los años fueron pasando y cada uno fuimos haciendo nuestra vida como pudimos, siempre hacíamos un huequillo para al menos cada mes podernos ver, cine y cenita.

El bueno de Javier se casaba y queríamos contar con una despedida que sentase cátedra. Para ello pensamos en miles de ideas para despedidas. Sabíamos que, a pesar de sus delicados gustos cinéfilos, adoraba la saga de Resacón en las vegas, por lo que queríamos hacer algo parecido. Una buena amiga nos habló de hotdespedidas.com y vimos que entre sus ofertas para despedidas de solteros se encontraba Benidorm (nuestra Las Vegas española). Así que se nos iluminó la bombilla. Buscábamos buen desfase y que también pudiésemos tener algunos momentos de tranquilidad.

La buena noticia fue el saber que no iba a faltar ninguno de nosotros

Después de ver sus actividades y precios, lo sometimos a votación entre los 15 que íbamos a ir a la despedida. Votamos sí de forma unánime, pese a alguna reticencia económica. Al final le hicimos ver que el precio era realmente económico.

Una vez alcanzado el acuerdo, nos pusimos con ellos de acuerdo para realizar la reserva. Teníamos nuestros lógicos miedos ya que nunca nos habíamos metido en una despedida así y éramos en su mayoría gente tranquila, pero había que desmelenarse y la ocasión lo merecía ¿no?

Fue un fin de semana de ensueño, donde pusimos juntarnos todos los amiguetes de la infancia y esos otros amigos del novio que no conoce uno de nada, pero que en un fin de semana da tiempo a pasar buenos ratos con ellos.

Desfasamos, pero sin hacer locuras, aunque eso sí, el domingo estábamos con una resaca lamentable que a muchos nos duró hasta el lunes inclusive. A pesar de todo mereció la pena, pues fue un fin de semana donde pudimos disfrutar de verdad y olvidarnos de las preocupaciones diarias.

Nos sentimos, aunque rocemos los cuarenta, como chavales y eso no cambia por mucho tiempo que pase, por lo que hacer este tipo de locuras está genial. Es como volver a ser un chaval por unos días.

Mi recomendación es que, si vais a realizar una despedida organizada, miréis muy bien la empresa con la que lo realicéis. Nosotros tuvimos una experiencia genial, pero son muchas cosas y te llevan en varios medios de transporte como un autobús discoteca, o a restaurantes, donde el trato fue exquisito, pero quizás en otros sitios puede que alguna de las cosas pueda no ser de vuestro agrado.

Además de todo lo dicho, conviene recordar, si es una sorpresa, los gustos del novio, algo que es importante. Nos comentó uno de la organización que alguna vez les ha ocurrido de novios que solo querían tener una despedida tranquila en un chalet o únicamente una cenita y deslució un poco todo. Así que ya sabéis, ¡hay que conocer bien al novio!