La época de vacas flacas en el famoseo

Es muy bonito, fácil, divertido y por supuesto gratificante el rápido ascenso de una persona que como cualquiera de nosotros se considera normal o de la calle y que de repente porque destaca en algo, ya sea por sus condiciones físicas, artísticas, deportivas o de cualquier otra índole, se ve aupada a la primera línea de su profesión, como puede ser en las pasarelas de moda, en el cine, en el teatro, en el mundo de la música o en el deporte, entre otros espacios como puede ser, por ejemplo, la televisión. Debido a este auge, en la gran mayoría de los casos determinado por su potencial, aunque en otros por casualidad, su poder adquisitivo cambia radicalmente, comienzan a manejar cantidades enormes de dinero para las cuales es muy probable que no estén preparados o capacitados y a los que nadie de su entorno les ha explicado, avisado o puesto en antecedentes de las consecuencias que ello puede acarrear.

En el caso concreto de los famosos a los que vulgarmente conocemos como celebrities, generalmente se aúnan varios factores, se trata de gente joven que tiene belleza, fama, dinero y que son mimados y seguidos cada minuto de sus vidas por un público que los idolatra, los idealiza, copian, imitan, aman o adoran. Además, esta gente tiene millares de fans que los siguen y responden a sus redes sociales, de tal forma que el poder de conocimiento que tienen sobre los personajes a los que siguen es cada vez mayor, ya que muchas veces, cuanto mayor es el número de likes y de seguidores, mayor es la cantidad de contenido que suben estas personas a las redes, ya sea Instagram, Facebook, Twitter o cualquier otra. Esto se debe a que también ayuda que las firmas se interesen por gente con un gran número de seguidores para que sirvan de imagen de marca de sus productos y con ello, generar, tanto las empresas como los celebrities, un mayor volumen de negocio.

El ego de estos personajes, en la inmensa mayoría de las ocasiones, se sitúa en unos niveles demasiado altos ya que se encuentran en la cúspide o en la cima de la profesión, rodeados de aduladores, fanáticos seguidores y casi siempre gente que se acercan demasiado a ellos hasta convertirse en sus amigos, sin embargo, son amigos por conveniencia y que solo están a su lado por la fama, el éxito y el dinero. Además, en esta burbuja que les da la fama, se ven fuertes, potentes y seguros de sí mismos e incluso algunos creen que las puertas del mundo están abiertas a sus pies, pero no solo las buenas y correctas, también las malas y las que abren el otro camino, el contrario, el del descenso y la caída hacia el ocaso.

Es por ello por lo que es tan importante aprender a lograr a encontrar un equilibrio psicológico. Para que esto sea así, podemos contar con Psi Psicología, un gabinete de psicología de Barcelona, que cuenta con un equipo formado por psicólogos y terapeutas altamente profesionales, con una amplia experiencia en la formación, tratamiento y acompañamiento a personas que estén atravesando momentos complicados y difíciles en sus vidas. Además, este centro también está especializado en psicología, terapia Gestalt individual y de pareja, sistémica, eneagrama y constelaciones familiares, por lo que podemos acudir a él siempre que tengamos un problema que afecte a nuestra salud.

Lo cierto es que la caída hacia lo más hondo es democrática ya que es independiente al dinero o fama que tengamos, así como a nuestro estado de salud hasta el momento en que ocurra. Esto se puede deber a un traspiés, a cualquier momento difícil ya sea personal o profesional, y puede desencadenar en una rápida caída, siendo los riesgos más comunes, el alcohol, las drogas o una severa depresión.

Casos de caídas famosas y confesadas

En muchos de los casos estas caídas se callan, bien sea por vergüenza o por no querer reconocer una evidencia, sin embargo, en otros casos, quien las sufre, opta por darlo a conocer de forma pública como es el caso de Charlie Sheen, quien en sus peores momentos gastaba sus ingresos en alcohol, drogas y sexo, llegando a gastar más de 100.000 dólares por mantener relaciones sexuales y 20.000 en cocaína. Otro de los casos más conocidos es el de otro famoso actor, Johnny Depp, quien llegó a gastar más de 30.000 dólares al mes en vino durante sus peores días.