Hijos de famosos catalogados como mercancía

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No todos los hijos de famosos guapos salen a ellos. A veces incluso se parecen a sus padres pero con algún elemento extraño que les hace menos agraciados pero me parece ridículo que ciertos medios de comunicación hagan noticia de ello porque muchos de esos chavales son niños que luego leerán esas noticias que socavarán su autoestima. A veces, además, la clave no está en tu genética sino en cómo te sacas partido. Yo a mis hijos siempre los visto con moda diseñada por este proveedor de ropa infantil porque me encanta y, como madre, los veo siempre preciosos.

En este artículo de Los 40 Principales se permiten el lujo de hablar de hijos de famosos como Michael Douglas, Arnold Schwarzenegger u Olivia Newton-John y aunque he de reconocer que mantienen cierto “tacto” al hablar de las características físicas de estos chavales me sigue pareciendo fuera de lugar y por eso lo reivindico desde este blog.

Cuando pienso en que alguien pudiera escribir sobre la belleza o la fealdad de mis hijos cuando lleguen a la pubertad o cumplan la mayoría de edad sólo porque se crean con el derecho de hacerlo me repugna la idea de que alguien saque beneficio de todo esto.

La realidad es que los famosos se ven expuestos y sus hijos también, tanto a alabanzas como a críticas, pero si ya me parece ridículo que hablemos de belleza en ellos imaginaos lo que me parece que hablemos de este tema sobre sus hijos.

El tema de las celebrities puede ser muy divertido. A mí me gusta hablar de ellos, saber cosas de sus vidas, ver sus películas, saber de quién se enamoran o que nuevo capricho se compran y ellos, lo quieran o no, deben acostumbrarse a que eso sea así. Llamadme maruja o cotilla o lo que queráis pero no hago daño alguno. Sin embargo, igual que te digo eso, te digo también que no se me ocurriría jamás anularlos juzgándolos sólo por su aspecto físico.

Si una actriz se hace una cirugía estética y la expone en los medios de comunicación como hizo Renee Zellwegger está claro que van a hablar de si ha mejorado o no o de si ha sido un acierto o un error dicha cirugía pero hablar gratuitamente de actores o actrices guapos o feos y encasillarlos de esa manera en un lado o en otro no me parece ético ni adecuado.

Pensemos en una niña que acaba de cumplir los 18, y sólo por eso, los medios de comunicación ya se ven con derecho a hablar de ella y empiezan a hacerlo, para bien o para mal de su físico. A esa edad todos somos manejables y vulnerables, o la mayoría al menos, y tanto si se deja llevar pensando que es una diosa de la belleza como si se acaba creyendo que es un adefesio puede acabar con problemas por culpa de ello y los padres, aunque quieran, a veces no pueden protegerla de todo eso.

Tal vez, antes de escribir, los medios deberían pensar en todo esto y luego a lo mejor replantearían decir o hacer según qué cosas.

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