Heidi Klum, la reina del disfraz

Cuando a uno le llega la hora de participar en una fiesta de disfraces -ese rito iniciático que ocurre al menos diez veces en la vida de toda persona-, suele acudir a comprar disfraces a tiendas online como La casa de los disfraces y darse por satisfecho con su, por otro lado, variado e interesante catálogo. Sin embargo, por muy bien caracterizado que vaya uno con su disfraz de Halloween de turno, es imposible que llegue siquiera a pisarle los talones a los verdaderos artistas del disfraz en el mundo de la farándula. Y, de todos ellos, la reina indiscutible es la modelo Heidi Klum, que ejerce incluso de anfitriona en una fiesta anual de Halloween donde, invariablemente, acaba siendo la reina de la noche gracias a sus particulares conjuntos.

En este último 31 de octubre, la diva alemana apareció irreconocible, para sorpresa de todos, ataviados con un disfraz de cuerpo entero de mariposa gigante. Una malla de colores llamativos, con una máscara que le cubría por completo la cabeza rematada por dos enormes ojos saltones, a imitación de los curiosos ojos compuestos de estos lepidópteros, que hacen pensar en cómo podía orientarse por la alfombra roja previa a la celebración y un par de enormísimas (e intuimos que incómodas) alas sirvieron para dejar patas arriba del susto a propios y extraños. Elevada por sus botas de plataforma, Klum desfiló con su intimidante aspecto ante la legión de fotógrafos de la prensa rosa que se preguntaban intrigados quién se escondía debajo de semejante atuendo. Pero claro, la respuesta solo podía ser una: Heidi Klum. Tan solo otro disfraz pudo hacerla sombra durante la velada, si bien a su modo particular: se trata del disfraz de cheeto que lució la siempre particular Katy Perry. La cantante estadounidense escogió este popular aperitivo para revestir su cuerpo, combinado con una bolsa gigante del mismo producto, que, aunque no era tan impresionante visualmente como el vestuario de su amiga Heidi, sí logró coronarse con el premio del público que, de manera no oficial, ofrecen las redes sociales. Y es que el cheeto de Katy Perry consiguió entrar en la lista de Trending Topic de Twitter de ese día, con multitud de comentarios alusivos de toda índole. Desde los fans que aclamaban la ocurrencia hasta los detractores y haters que aprovechaban la ocasión para hacer mofa y escarnio de Perry.

No obstante, Heidi Klum no solo ha empleado su afición por el disfraz para el ocio y para la fiesta de Halloween. En diciembre de 2012, la maniquí germana acudió a Nueva York para participar en una gala solidaria en beneficio de la Cruz Roja de Estados Unidos, que tenía por objetivo la recaudación de fondos para los damnificados por el huracán Sandy,  el decimoctavo y el más mortífero ciclón tropical de la temporada de huracanes 2012 y el décimo en alcanzar el nivel de huracán en dicho año, con 253 fallecidos en Haití, República Dominicana, Jamaica, Cuba, Bahamas, Bermudas, Estados Unidos y Canadá, 147 de ellos solo en territorio estadounidense. Y, para tal efecto, Klum aterrizó en el evento con sus mejores galas: un espectacular vestido de Cleopatra en el que no faltaba detalle. Desde el vestido emplumado de la diosa Isis, hasta el Nemes que portaban los faraones a modo de corona ligera pero igualmente simbólica de su poder, pasando por el maquillaje facial con incrustaciones brillantes, Klum triunfó como una luminosa émula de la reina de Egipto.

Más polémica en cambio generó en el año 2009 cuando su disfraz escogido en la fiesta de Halloween se inspiró en la terrorífica diosa hindú Kali, deidad de la muerte y la destrucción y  consorte del dios Shiva en su manifestación del poder del tiempo. Fue entonces cuando los líderes de la comunidad hindú de los Estados Unidos elevaron a los medios de comunicación su exigencia de que Klum debía pedir perdón públicamente por haber escogido a esta figura sacra de su religión para posar en una simple fiesta pagana. “La diosa Kali es una figura muy reverenciada en el hinduismo y debe ser alabada en los templos, no usada en los clubs para actos publicitarios o para impresionar a la gente”, comentó Rajan Zed, uno de los representantes de esta comunidad religiosa en el país. Lo cierto es que el ex ángel de Victoria’s Secret hipnotizó y aterrorizó a partes iguales en su encarnación de la divinidad femenina más importante de la religión hinduista. Cubierta de pintura corporal de color azul cobalto, Klum disponía de todo los atributos simbólicos de Kali, con un abominable collar de cráneos, una falda de manos y un cinturón de cabezas, además de los cuatro pares de brazos –las representaciones icónicas no siempre coinciden en número, según el simbolismo de la imagen- en los que porta elementos como la espada, la cabeza humana cortada, el escudo y los gestos destinados a alejar el miedo y atraer la felicidad.

El caso es que, con polémica o sin ella, una cosa es segura: nadie puede competir a disfraces con Heidi Klum.

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