Del famoseo al verdadero talento

Actualmente es más fácil convertirse en famoso participando en un reality show que por méritos propios, aunque bueno, hay quien opina que participar en este tipo de programas ya es de por sí un mérito aunque yo lo pongo en duda, sinceramente, pero la realidad es esa, sobre todo si ponemos Tele 5.

Analicemos un poco la cuestión. Una niña mona o un chico musculado se presenta a “Mujeres Hombres y Viceversa”, consigue entrar entre los seleccionados (algo que no debe ser muy complicado porque conozco más de un caso que han estado ahí ganando dinerito por hacer el paripé unos meses) y luego, si sabe moverse, montar el espectáculo y consigue un buen representante ya tiene la vida solucionada, al menos por el momento. Veamos algunos casos bastante recientes:

  • Steisy, ex concursante de MHV que consiguió una plaza en Supervivientes 2016 lo que la ha convertido en una de las nuevas celebridades del momento principalmente por su “buen corazón”, al menos según la también concursante Mila Ximémez, y por sus continuas broncas con otros compañeros del concurso como Yola Berrocal. Aunque hay que reconocer que con esta última se peleó toda la plantilla.
  • Suso, ex concursante de Gran Hermano que se lio con dos chicas dentro de la casa, lo cual creó polémica y lo catapultó al estrellato (por muy duro que suene). También ha conseguido meter la cabeza en Supervivientes y también está ahora en la cresta de la ola, sobre todo por protagonizar las broncas más duras del programa.
  • Mónica Hoyos, que ya fue famosilla en su momento, recupera todo su poder tras el escándalo que ha protagonizado con su ex, Carlos Lozano, y su actual novia Miriam, ambos ex concursantes de diferentes realitys de Tele 5.

Y así podríamos seguir durante horas, nombrando personajillos que saben cómo moverse en televisión y que, sin hacer nada o haciendo poco, se llenan los bolsillos y copan las portadas de las revistas del corazón y los programas de la cadena amiga.

El talento pasa inadvertido

Sin embargo, al otro lado de la cara de la moneda, podemos ver a grandes jóvenes talentos de las artes escénicas y del mundo del artisteo que pasan totalmente desapercibidos.

Hace unos días conocí a un joven, primero en su promoción, que acabó la carrera universitaria de Comunicación Audiovisual con matrículas de honor. Tiene una creatividad pasmosa para contar historias con una cámara en la mano y como técnico no tiene desperdicio: hace maravillas con el ordenador.

Hace unos años, encargó la escritura de un guión de cine, basado en una historia que, a mi parecer, es buenísima, a Escritor por Encargo. Los profesionales de esta empresa confeccionaron un guion partiendo de su historia magnífico, impecable y con giros de trama realmente asombrosos. El joven, posteriormente, contrató los servicios de Ilucine.com, una empresa dedicada a la iluminación de producciones audiovisuales y gastó todos sus ahorros para rodar su primer corto.

En sólo un mes, tras finalizar la producción, consiguió dos premios diferentes y varios reconocimientos, muchísimos directores de cine consagrados se interesaron por él y recibió llamadas de varias productoras pero nada, absolutamente nada de todo aquello, cuajó. ¿El motivo? Películas como Torrente que acapararon la atención de dicha productora interesada o hijos de papá que pasaron por delante de él a la hora de firmar contratos con otros directores.

El chico sigue en activo, es brillante, pero no tiene suerte y, con mucha razón, ha llegado  a decir que a lo mejor tendría más suerte si se presentara a un concurso de esos, se hiciera conocido y luego intentara trabajar en lo que realmente ha estudiado. Es triste pero viendo cómo funciona este país es lógico pensar que haciendo algo así lo mismo tiene algo de suerte. ¿o no?